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Guías para coleccionistas

Vinilo de 180 gramos… ¿vale la pena pagar más?

Un disco de 180 gramos es más resistente y se alabea menos, pero no arregla el máster ni el corte. Qué mirar en la funda antes de pagar por el peso.

Unas manos sostienen un vinilo por el canto hacia la luz, sobre el mostrador de madera de una tienda de discos.

En resumen

  • Los gramos son el peso del disco y nada más: más pesado significa más grueso, no mejor.
  • Una vez enfriado, un disco pesado se alabea menos, pero pesado no garantiza plano.
  • Los fabricantes dicen que un disco pesado gira más estable; ninguno publica una medición.
  • El sonido se decide en el corte, así que ningún peso arregla un mal máster.
  • Juzga un prensado por quién lo masterizó, desde qué fuente y dónde se prensó; el peso, al final.

Uno al lado del otro en la cubeta, dos ejemplares del mismo álbum. Uno lleva una pegatina en el plástico — 180 gramos — y cuesta más. ¿Vale la pena pagar por la pegatina?

Hasta cierto punto. El peso extra compra un disco más resistente, que se alabea menos y da gusto sostener. No compra mejor sonido, porque lo que oyes lo deciden el corte y la calidad del vinilo, no su cantidad. Así que los gramos sirven para desempatar entre dos buenos prensados, pero son una mala forma de distinguir uno bueno de uno malo. Para eso necesitas los créditos.

Qué mide el número

El número es el peso del disco y nada más. Un disco de 180 gramos es simplemente más vinilo, así que sale más grueso: unos 2 mm frente a 1,5 mm en un LP estándar.

Qué cuenta como estándar está menos claro de lo que sugiere la pegatina. Un LP de 12 pulgadas puede pesar entre 80 y 200 gramos según el material y el grosor, y un prensado corriente no tiene un peso acordado: unos 120 a 140 g según las cuentas de Record Collector, unos 140 g en una planta japonesa, de 135 a 190 g según Wikipedia. Las fuentes solo coinciden en el extremo pesado: unos 180 g, a veces 200.

La idea de que pesado significa cuidado tiene su historia. Durante la crisis del petróleo de los años setenta, la industria adelgazó sus discos y rebajó la calidad del vinilo para ahorrar; algunos llegaron a pesar unos 80 g y sonaban con más ruido por ello. Los LP Dynaflex de RCA pesaban unos 90 g, y algunos coleccionistas los llamaban «Dynawarp», por la palabra inglesa para alabearse. Con esa historia detrás, se entiende que un disco grueso se lea como señal de cuidado.

Qué compra el peso extra

Sobre todo, un objeto más resistente. Una vez enfriado, un disco pesado es menos propenso a alabearse y aguanta mejor los golpes; en eso coinciden el sector del prensado y las revistas.

Menos propenso no es lo mismo que plano, eso sí. Los discos pesados tardan más en enfriarse tras el prensado, y algunos en el sector sospechan que por eso se alabean con más facilidad nada más salir de la prensa, aunque se alabeen menos una vez fríos. Pesado no garantiza plano.

Luego está el tacto. Un LP pesado resulta más agradable de manejar, y hay quien lo elige solo por eso. Es un buen motivo para pagar, siempre que sepas que es por eso por lo que pagas.

La afirmación más ambiciosa tiene que ver con la reproducción. La masa extra, dicen fabricantes e intermediarios, asienta mejor el disco en el plato, estabiliza el giro, amortigua resonancias o reduce el wow y el flutter, esas pequeñas y rápidas oscilaciones de velocidad que se oyen como un tono inestable. Un disco pesado quizá gire con más suavidad, concede el repaso de mitos de una revista musical, «pero ahí acaban las ventajas». En un tocadiscos de gama baja, el peso incluso puede suponer más presión y rozamiento sobre el plato. Merece la pena fijarse en el patrón: las fuentes que ven un beneficio viven de fabricar discos o los equipos que los reproducen, y ninguna publica una medición. Léelo como un argumento de fabricante, no como un hallazgo.

El peso también tiene sus costes. El vinilo pesado usa más materia prima y hay menos máquinas preparadas para él, así que fabricarlo cuesta más y prensarlo puede llevar algo más de tiempo. Un disco más grueso cambia además el ángulo de lectura vertical del brazo, la inclinación con que la aguja entra en el surco, para bien o para mal.

Qué no puede arreglar el peso

Todo eso tiene que ver con el objeto. El sonido se decidió antes, en un torno de corte, donde la música se graba en una laca: el disco maestro. Con esa laca se fabrican las matrices metálicas, una por cara, que prensan los discos. Cuando alguien elige cuánto vinilo cargar en la prensa, el surco ya existe.

Así que el peso no llega hasta él. El ingeniero que corta el máster «determina la profundidad de los surcos, sea cual sea el peso del vinilo», como dice Louder, y no existe un masterizado especial para un disco de 140, 160, 180 o 200 gramos. El peso tiene muy poco que ver con el sonido de los surcos.

El ruido de superficie tampoco sigue al peso. El nivel de ruido depende de la calidad de la mezcla de vinilo, así que un prensado de 180 gramos no es más silencioso que uno de 140 hecho con el mismo material. Si los discos pesados reciben una mezcla mejor es cuestión discutida. El vinilo virgen, nuevo en lugar de reciclado, se usaría a menudo en las ediciones de 180 gramos porque son productos de gama alta, contó a Record Collector Sean Preston, diseñador y productor de Ninja Tune; un intermediario de prensado británico sostiene en cambio que ambos pesos usan la misma mezcla. La opinión de una persona frente a la de un intermediario, entonces, y la pegatina no lo resuelve.

Tampoco rescata el peso un máster flojo. Prensa un mal disco en vinilo de 180 gramos y obtendrás un mal disco que se alabea menos: un máster pobre en vinilo pesado sigue siendo un máster pobre.

Qué decide el sonido en realidad

Si el peso no alcanza el sonido, mira más arriba en la cadena. El sonido depende sobre todo de la fuente a partir de la que se hizo el masterizado — de qué tipo es y cuán buena — y del equipo usado para masterizar y cortar la laca. Nuestra guía sobre originales, reediciones y remasters sigue esa cadena más lejos y llega a la misma conclusión sobre el peso: acompaña al cuidado sin causarlo.

El corte deja una pista que puedes comprobar en la tienda: cuánta música tiene que caber en cada cara. Los surcos interiores pierden agudos con más facilidad, un corte más fuerte necesita una cara más corta y las 45 rpm son más estables. La pauta propia de una planta de prensado japonesa recomienda como máximo unos 20 minutos por cara para un disco de 12 pulgadas a 33 rpm, y 11 minutos a 45. Con esa vara de medir, un álbum largo repartido en dos discos, o cortado a 45 rpm, deja más margen al ingeniero de corte que el mismo álbum apretado en uno solo. Puedes leerlo en la contraportada antes de mirar siquiera la pegatina.

Después del corte viene la planta. Las matrices se desgastan con el tiempo y las condiciones de la prensa varían dentro de una misma tirada, así que dos ejemplares del mismo título pueden sonar distinto aunque salieran de la misma fábrica. La duración de las caras la puedes comprobar antes de pagar. El desgaste de las matrices, no, y el peso no lo cambia.

La comprobación antes de pagar

Cuatro preguntas te dicen más que los gramos:

  1. ¿Quién lo masterizó?
  2. ¿Dónde se masterizó y se cortó?
  3. ¿A partir de qué fuente?
  4. ¿Dónde se prensó?

Algunas respuestas están en la contraportada o en la propia pegatina; la planta suele aparecer en los créditos de la funda o de la etiqueta. La página de la edición en una base de datos como Discogs puede recoger más.

El resto está en el runout, la franja lisa entre el último tema y la etiqueta, donde a menudo van grabados códigos o logotipos de la planta y las iniciales o la firma del ingeniero de corte. Mirar el runout es a veces la única forma de saber qué prensado tienes en la mano. En un ejemplar precintado no puedes verlo, pero la página de la base de datos puede recoger lo que lleva. Una advertencia: un número de matriz por sí solo no prueba que un ejemplar sea original. Nuestra guía para leer los números de matriz del runout explica qué significan esas marcas, y cómo identificar un prensado de vinilo muestra cómo relacionar un ejemplar con su edición exacta.

Solo entonces entra en juego el peso. Si dos prensados comparten los mismos créditos, el más pesado es el disco más resistente, y eso puede valer un poco más para ti.

Un ejemplar pesado de segunda mano necesita una comprobación más, porque el peso no dice nada de cómo se ha tocado. Los consejos para comprar vinilos de segunda mano sirven diga lo que diga la pegatina.

Así que paga por los créditos y toma los gramos como un extra agradable: un disco más plano y más resistente, que vale algo pero no lo es todo. Cuando el ejemplar llegue a casa, un escaneo en Record by Record lo vincula a su prensado exacto — más de lo que la pegatina consiguió nunca.

Preguntas

¿Es mejor el vinilo de 200 gramos que el de 180?

No en el surco. Doscientos gramos es el extremo alto del rango en que se fabrica un LP de 12 pulgadas, y los veinte gramos de más dejan las matrices, el corte y la mezcla de vinilo exactamente como estaban. Lo que obtienes es un disco más grueso y más pesado. Si eso es una mejora depende del manejo y del gusto, y si la altura de tu brazo se ajusta, quizá valga la pena revisarla una vez.

¿Tengo que ajustar el brazo para los discos pesados?

Solo si oyes un motivo para hacerlo. Un disco de 2 mm deja la aguja un poco más alta que uno de 1,5 mm. A algunos audiófilos muy exigentes no les gustan los discos pesados precisamente por esto: para lograr la mejor lectura hay que volver a ajustar la altura del brazo. Si tu tocadiscos lo permite y casi todo lo que pones es pesado, ajústalo para esos discos. Si no suena nada distinto, déjalo como está.

Mi disco pesado nuevo llegó alabeado. ¿Es normal?

Pasa, y es un defecto de ese ejemplar, no un veredicto sobre el vinilo pesado. Trátalo como cualquier otra compra defectuosa: devuélvelo a la tienda o escribe al vendedor y pide un reemplazo antes de decidir quedártelo así. Cuando tengas un ejemplar plano, mantenlo así guardándolo en vertical y bien sujeto; nuestra guía para comprar vinilos de segunda mano explica el almacenamiento con más detalle.

¿Por qué algunos DJ evitan el vinilo pesado?

Porque manejan discos todo el tiempo, y un disco más grueso es más incómodo de manipular. A algunos DJ no les gustan los prensados pesados justo por esa razón. Es una queja sobre el manejo, no sobre el sonido, y un recordatorio de que el peso extra es un intercambio: más resistente en la estantería, más torpe en manos rápidas.

¿Cuándo es el vinilo pesado la mejor opción?

En dos casos, según el consejo de un intermediario de prensado británico: cuando un disco no lleva etiquetas centrales o tiene una cara grabada con láser. Ahí, los 180 g reducen la probabilidad de que se alabee o se combe como un plato hondo. Fuera de eso, tiene sentido si lo que más quieres es un disco que se sienta sólido en la mano. Entonces pagas por el objeto, que es una razón perfectamente buena, siempre que sepas que es esa la razón.

Fuentes

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  4. pressingvinyl.co.uk/index.php/2014/06/heavyweight-180g-vinyl/
  5. loudersound.com/features/the-vinyl-issue-busting-the-myths-about-vinyl
  6. recordcollectormag.com/articles/weight-a-moment
  7. toyokasei.co.jp/new/service/record/faq/
  8. audio-technica.co.jp/always-listening/encyclopedia/heavy-record/
  9. cutting.mixerslab.co.jp/post/レコードの重さ-【通常盤と重量盤】
  10. wolfpack-united.jp/2022/11/18/180g/
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  12. en.wikipedia.org/wiki/Record_press
  13. en.wikipedia.org/wiki/Matrix_number
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  16. support.discogs.com/hc/en-us/articles/360008602254-How-To-Find-Information-On-A-Vinyl-Record