Guías para coleccionistas
Cómo guardar discos de vinilo… para que duren
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De pie, sujetos, en fundas interiores de polietileno, en un estante que aguante su peso y en una habitación estable: cómo guardar tus vinilos en casa.

En resumen
- El vinilo es estable; en casa, lo que daña los discos es la presión, el calor y el polvo.
- Guarda los discos de pie entre apoyos firmes, nunca apilados ni inclinados en una fila medio vacía.
- Los LP pesan 16 kg o más por cada 30 cm de estante: comprueba la carga máxima indicada.
- Usa fundas interiores de polietileno, nunca de PVC, y quita el retractilado.
- Ten los discos en una habitación estable, fresca y más bien seca: ni desván, ni garaje, ni sótano.
Los discos llegan más deprisa de lo que crece la estantería. Unos cuantos esperan apilados junto al tocadiscos, otros dos se apoyan al final de una fila que aún no está llena, y el más reciente sigue con su retractilado. Casi todo tiene arreglo en una tarde: pon los discos de pie y sujetos, en fundas interiores de polietileno, en un estante hecho para su peso, en una habitación estable donde tú mismo estarías a gusto.
El arreglo es así de sencillo por una razón tranquilizadora: de todos los materiales en los que se ha grabado sonido, el vinilo es el más estable. En 1959, un estudio de Pickett y Lemcoe para la Biblioteca del Congreso calculó que la degradación química de un disco de vinilo, en las condiciones normales de una biblioteca, no debería empezar antes de un siglo. Lo que estropea los discos en casa es físico: la presión, el calor y el polvo. Guardarlos bien es, sobre todo, cuestión de geometría y de clima.
De pie, sujetos, nunca apilados
Una pila parece ordenada y es lo que más daño hace. Cada disco carga con el peso de los que tiene encima, y la presión es lo que deforma un disco. Guárdalos de canto, nunca tumbados.
Una fila inclinada hace el mismo daño, más despacio. Los discos ladeados se presionan unos a otros de forma desigual, y un disco alabeado no es un defecto estético: se nota al escucharlo, no solo en el estante.
Lo que evita las dos cosas es un apoyo en toda la cara de cada disco. La Biblioteca del Congreso pide separadores firmes y fijos cada 10 a 15 cm (de 4 a 6 pulgadas), y que cada uno sostenga la cara entera del disco dentro de su funda; más separados, la presión se vuelve desigual. Un mueble dividido en compartimentos hace ese trabajo por ti. En un estante abierto, usa separadores o sujetalibros firmes, y acerca el último a medida que la fila crece, para que una fila medio vacía nunca tenga sitio para vencerse.
¿Y cómo de apretados? Lo bastante para que nada se incline, y lo bastante sueltos para que un disco salga solo. Ningún archivo da una cifra, y tampoco la necesitas. Si tienes que hacer palanca para sacar una funda, hay demasiados discos; si la fila se ladea cuando falta uno, hay demasiado pocos.
Separa también los tamaños. Los discos grandes archivados entre otros más pequeños pierden apoyo donde queda el hueco, y pueden alabearse. La guía para organizar vinilos y CD en las mismas estanterías trata a fondo los tamaños y el orden de archivo.
Un estante que aguante el peso
Los discos pesan más de lo que parece. Los LP pesan de media 16 kg o más por cada 30 cm de estante (35 libras por pie), según la Biblioteca del Congreso, y cargan el centro de la balda, lo que basta para echar abajo algunos muebles. Una librería cargada de libros pesa, según una obra de referencia de carpintería, entre 9 y 18 kg por cada 30 cm (de 20 a 40 libras por pie). Una balda llena de discos queda, por tanto, en la parte alta de aquello para lo que se construyen las librerías.
Tres cosas deciden si un estante aguanta. La primera es su carga máxima, que los muebles de montaje indican en sus especificaciones: IKEA, por ejemplo, da 13 kg para cada balda de su mueble KALLAX. Súbete a la báscula del baño con una brazada de tus propios discos, y esa cifra se convierte en un número de discos que puedes imaginar.
La segunda es la luz entre apoyos, porque la flecha crece mucho más deprisa que la longitud. Una balda una cuarta parte más larga se comba el doble, mientras que duplicar su grosor reduce la flecha a una octava parte. Una balda corta y gruesa soportará lo que una larga y fina de la misma madera no soporta.
La tercera es el tiempo. La madera sigue cediendo bajo una carga constante, y una regla práctica de ingeniería sitúa la flecha final en torno a una vez y media la del primer día. Una balda que se comba un poco al llenarla se combará más el año que viene.
Los muebles altos deben fijarse a la pared, contengan lo que contengan. La página del KALLAX lleva una advertencia de riesgo de vuelco, y un mueble lleno de discos es mucho peso para volcar.
Fundas, por dentro y por fuera
La funda interior es lo único que toca la superficie grabada, así que es la que más importa. El material adecuado es el polietileno, de alta densidad o blando, y un disco nunca debería estar en su carátula sin funda interior alguna. Si la funda original de papel lleva impresas letras o fotografías que quieres conservar, una funda fina de polietileno cabe dentro: el disco toca plástico, y la funda impresa se queda con el disco.
No todas las fundas de plástico son iguales. La regla de los archiveros es que las buenas tienen aspecto esmerilado y tacto resbaladizo, y las malas son transparentes y algo pegajosas. Sea cual sea el tacto, una regla se mantiene: nunca PVC, ni dentro ni fuera. Al envejecer, el PVC deja migrar su plastificante a todo lo que toca, más rápido bajo presión, y puede mancharlo o dañarlo. Las fundas viejas del plástico equivocado dejan a veces marcas que ninguna limpieza quita, y son una de las cosas que conviene comprobar en un vinilo de segunda mano antes de comprarlo.
Las fundas de papel dividen a los expertos. Las guías de conservación dicen que el papel corriente suele ser ácido y suelta polvo fino y fibras sobre el disco, y una de ellas pide no usar nunca fundas interiores de papel o cartón. Un proveedor de material de archivo, que vende sobres de papel sin ácido, responde que el papel genera poca electricidad estática. El papel corriente y el papel de archivo son cosas distintas, y es del corriente del que advierten las guías.
Por fuera, una funda exterior de polietileno, polipropileno o poliéster mantiene el polvo y los roces lejos de la carátula. No detiene la luz, eso sí, de modo que no impedirá que una carátula impresa se decolore al sol.
Dos costumbres rematan el trabajo. Quita el retractilado, porque puede seguir encogiendo durante años, lo suficiente para alabear el disco o dañar la carátula. Y cuando termine la cara, devuelve el disco enseguida a su funda interior y la funda a su carátula. El polvo atrapado entre la funda y el disco acaba prensado en los surcos, y el polvo retiene la humedad de la que se alimenta el moho.
Una habitación estable, no una cifra
Para una colección doméstica, la Biblioteca del Congreso pide una habitación fresca, relativamente seca, limpia y estable: temperatura ambiente o inferior, entre un 35 y un 40 % de humedad relativa, la menor luz posible y nunca directa, lejos de radiadores, rejillas de ventilación y cualquier cosa que vibre. Si buscas más, encontrarás otras cifras que no coinciden, sobre todo porque se escribieron para archivos con climatización. Donde coinciden está lo que importa: fresco, moderadamente seco y, ante todo, estable.
La estabilidad importa porque el daño del calor se acumula. El vinilo es un termoplástico: el calor y la presión dieron su forma al disco, y el calor vuelve a ablandarlo. Cada ciclo de calor y frío deja una pequeña deformación permanente, y el siguiente añade otra. Una habitación que se mantiene algo cálida todo el año trata mejor a los discos que una que oscila entre tardes calurosas y noches frías. En internet circulan temperaturas a partir de las cuales un disco se alabearía; ninguna procede de una biblioteca o un archivo, y no coinciden entre sí, de modo que esta guía no da ninguna.
En la humedad, las fuentes se separan. Un informe de conservación de 1991 dice que el vinilo resiste el moho y no se ve afectado por la humedad alta; la guía de conservación de la Universidad de Illinois dice que el calor y la humedad son terreno ideal para el moho en los discos de vinilo. En cualquier caso, el papel corre peligro. La humedad favorece el moho en las colecciones de grabaciones, y la carátula y la funda de papel son lo primero que estropea.
La luz preocupa menos de lo que parece. El Instituto Canadiense de Conservación considera bajo el riesgo general de daño por luz en los soportes de grabación, y a un disco que pasa una tarde fuera no le ocurre nada. Una exposición larga al descubierto es otra cosa, y el sol directo trae calor además de ultravioleta; ambos degradan el vinilo. Coloca los estantes fuera del recorrido del sol.
Dónde no guardarlos
Casi todos los malos sitios para guardar discos lo son por la misma razón: el clima oscila, o entra el agua. Eso descarta el desván, el garaje y, por lo general, el sótano. Dentro de la vivienda descarta la pared de detrás de un radiador, el estante junto a una rejilla de calefacción, una ventana soleada, una pared exterior y el suelo, adonde una fuga, los insectos o los ratones llegan primero.
El sótano merece una segunda mirada antes que un no rotundo. Los Archivos Nacionales de Estados Unidos señalan que es más oscuro, más fresco y más estable que el resto de la casa, pero húmedo, salvo que un deshumidificador o el aire acondicionado lo mantengan a raya. Si alguna vez se ha inundado, dicen, elige otra planta. Más a menudo la respuesta es un armario o un cuarto libre, dentro de casa. Cuando los discos lleguen de un garaje o de un trastero frío, deja que alcancen la temperatura ambiente antes de ponerlos.
Nada de esto exige muebles especiales. De pie, sujetos, enfundados en polietileno, en una habitación donde tú mismo te sentarías con gusto: eso cubre casi todo lo que un disco necesita de ti entre una escucha y otra. Y si la colección ocupa ya dos habitaciones y una caja en el cuarto de invitados, anota en Record by Record dónde está cada copia, para saber qué disco hay en la caja antes de ir a buscarlo.
Preguntas
¿Cómo debo sujetar un disco al sacarlo?
Solo por el canto y por la etiqueta, nunca por la superficie grabada. Deja que el disco se deslice de la funda sobre la palma de tu mano, con las yemas de los dedos en la etiqueta y el pulgar en el borde, y coge el canto opuesto con la otra mano. Durante una semana parece un gesto rebuscado, y después es simplemente tu manera de sujetar discos. Guárdalo del mismo modo, en vez de dejarlo en la primera superficie plana mientras buscas la carátula.
¿Puedo dejar un disco en el plato entre una escucha y otra?
Mejor no. La Universidad de Illinois, en su guía de conservación, dice que nunca se deje un disco en el aparato reproductor, sino que se devuelva a su funda. En el plato queda al descubierto, recogiendo todo lo que se posa desde el aire, y en la siguiente escucha la aguja pasa por todo ello. Aunque pienses poner la otra cara esta noche, los pocos segundos que cuesta enfundar el disco están bien gastados.
¿Puedo guardar los discos en cajas en lugar de en estantes?
Sí, siempre que se cumplan las mismas reglas. Los discos van de pie y la caja está lo bastante llena para que ninguno se incline; si no, rellena el hueco con algo firme. Una caja cerrada y opaca protege las carátulas de la luz, cosa que un estante abierto no puede hacer, y los proveedores de material de archivo venden cajas sin ácido hechas para discos. No dejes la caja en el suelo ni en el desván, igual que cualquier estante.
Un disco huele a humedad o tiene manchas. ¿Qué hago?
Trátalo como un posible caso de moho y mantenlo apartado del resto de la colección hasta salir de dudas. Manéjalo con cuidado: los Archivos Nacionales de Estados Unidos advierten de que el moho puede ser un riesgo para la salud. Llévalo a un sitio seco, mira los discos que estaban a su lado y averigua por qué ese rincón estaba húmedo, porque limpiar un disco no arregla el estante del que salió. La limpieza es un tema aparte.
¿Conviene guardar el disco fuera de la carátula para evitar el ring wear?
Es un consejo extendido, pero no hemos encontrado ninguna biblioteca ni archivo que lo dé. El ring wear es el círculo pálido que el disco va marcando en su carátula por el roce. El consejo del Instituto Canadiense de Conservación es más sencillo: el disco en una funda blanda de polietileno, y luego en su carátula original. Algunos archivos guardan aparte las carátulas originales ácidas, pero es una práctica institucional. Para una colección que escuchas, el disco dentro de la carátula es lo sensato.
Fuentes
- loc.gov/preservation/care/record.html
- nedcc.org/assets/media/documents/Pres101/6_media_loc_c-cylinder_disc.pdf
- archives.gov/preservation/formats/audio-storage.html
- canada.ca/en/conservation-institute/services/preventive-conservation/guidelines-collections/caring-audio-video-data-recording-media.html
- psap.library.illinois.edu/collection-id-guide/phonodisc
- clir.org/pubs/reports/child/sound/
- info.gaylord.com/resources/best-practices-for-vinyl-records
- woodbin.com/calcs/sagulator/
- ikea.com/gb/en/p/kallax-shelving-unit-white-80275887/